Tutorial para hacerlo bien

En esta primera línea no hay un primer paso, ni el primer ingrediente, pero tú espera que ya te diré por dónde empezar.

Antes de que sigas, déjame decirte que pierdes el tiempo si esperas encontrar aquí alguna receta mágica, un instructivo o un mapa de ruta. Así que, si estabas esperando encontrar algo de eso, te equivocaste de ventana. Ya puedes regresar al buscador.

Eso sí, si hoy te sientes un poco rebelde, empieza aquí, anda. Nada más por llevar un poco la contraria y empezar en el tercer párrafo. A nadie le ha hecho daño empezar donde otros ya llevaban carrera o incluso, donde otros han terminado.

Primer paso, deja de esperarlo. No hace más que atrasarte en lo que dices querer hacer. La falta de esta primera instrucción, te da el pretexto ideal para seguir procrastinando. Y así vas de tutorial en tutorial intentando que te digan qué y cómo hacerlo, paso por paso, porque sin la receta no podemos avanzar. No te sabes los ingredientes o igual y sí, los tienes, pero falta que te cuenten qué va primero. Que si poner la alarma, respirar o directamente mover primero el pie derecho. Lo que sí hay que tener claro es que la receta para empezar prácticamente cualquier cosa, lleva huevos. Muchos. Eso viene entre líneas en cualquier fórmula.

Y es que a nadie le dieron los pasos enumerados para aprender a caminar y mira lo bien que lo hacemos o por lo menos, lo funcional que lo hacemos. El problema es que ahora sin tutorial no avanzamos ni hacemos nada. No empezamos, con el pretexto de que no sabemos por dónde hacerlo. Ni cómo.

Segundo paso. Deja de pensar en si estará bien o mal. Las cosas no están bien ni mal, sólo son. Es el juicio de los demás el que te preocupa, el día que te deshagas de él, ese día, empezarás lo que sea y sobre todo, serás más tú.

Y es que si tienes algún proyecto, un pasatiempo que no has intentado, pero te encantaría estrenar, hazlo. Deja de buscar las fórmulas, las recetas, los malditos tutoriales. Eso es la manera que tienen los demás de contarte cómo les funcionó a ellos, pero nada más.

Y tú, vas por ahí buscándolos para despertar temprano y sin sueño, para desayunar balanceado, para leer un libro en menos de una semana, para respirar mejor. Y todo esto sin darte cuenta que la vida, es eso que pasa mientras buscamos el tutorial para vivirla.

No existe un tutorial que nos recuerde que la vida es ahora.

Se nos olvidó aventarnos.

Se nos olvidó que el vacío no lo está tanto.

Se nos olvidó que lo importante es brincar, te prometo que la red aparecerá. Pero hazlo.

Y el que te diga que tiene los pasos para triunfar, mentira. Seguro es porque te quiere vender algo. Allá tú si decides comprarlo. Recuerda que las recetas sirven como base, ya después cada quien le pone los ingredientes que se le ocurra en el camino, según el humor que tenga en el día, las ganas de crear o simplemente de saciar el hambre.

Por eso, tú empieza por donde te dé la gana, por donde puedas o por donde se te ocurra, que si esperas a empezar por donde todo el mundo lo hace, pueden pasar dos cosas, la primera, que nunca empieces. La segunda que te tardes y seas como los demás, recorras el mismo camino y por lo tanto pierdas la oportunidad de hacer las cosas como sólo tú podrías hacerlo y así, perder de a poco tu individualidad.

Ya lo dijo Daniel Solana en su libro Desorden, cuando no sepas por donde empezar, solamente hazlo. Empieza.

Empieza por donde sea, aunque sea por un café, un lunes o un renglón.

Es más, si quieres, empieza aquí.

Pero empieza ya.

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