No te muevas.

Camina siempre adelante, dicta la canción. Y como hilo de media, gurús del crecimiento personal, coachs de vida, influencers, escritores de libros de autoayuda y esos miembros de la familia que creen tener las respuestas a cada una de las preguntas se fueron con la misma idea. Incluso lo convirtieron en frase de refrigerador, para atrás ni para agarrar vuelo. 

Así que no te muevas. Al parecer es mejor quedarse quieto que girar la cabeza. Que se lo digan al que está a punto de atravesar la calle.

Y es que a veces, voltear para atrás te puede salvar la vida o cuando menos, ayudarte a recordar de dónde vienes y, en consecuencia, a donde vas.  

Venga, para arriba y adelante. Como dirección de pueblo mágico. Como si no hubiera más. 

Quietud antes que paso en falso. Es el mensaje que te dejan todas esas frases, esas ganas de los que dicen quererte. Porque una cosa es querer y otra saber hacerlo.  

No te muevas. Es la bandera de aquellos que se quedan en lo mismo porque es lo que les ha funcionado durante los últimos cuarenta años y que probar algo nuevo, cambiar de ruta o hasta plantearse estrenar zapatos, resulta improbable. Vamos, que les podrías sacar más de una risa nerviosa antes que un, sí.  

Y tú, lo que tienes que entender, es que toda esta gente se enfoca más en la dirección que en el movimiento. Que seguramente no han entendido que da igual para donde te muevas, mientras no te quedes quieto. Que retroceder está bien e incluso a veces, es necesario. Si no que le pregunten a cualquier futbolista antes de tirar un penal. Ya verás cómo funciona caminar para atrás para agarrar vuelo. 

Y así, el chip que traes está programado para detectar cualquier regreso, como una falla, algo que sí o sí, está mal. Y cuando lo haces, cuando no te queda de otra, cuando es para atrás o nada, te da la sensación de estar errando el camino. De una disminución en tu crecimiento. En las entrañas y hasta en los huesos. 

Siempre valdrá más la pena caminar para atrás cuando se tiene frente a uno un abismo y vas sin paracaídas. Así que camina para atrás. Hazlo sin miedo o a pesar de él. Al final, no tienes que rendirle cuentas a nadie más que a ti mismo.  

Si la gente no diera pasos para atrás, no hubiera existido el paso de baile más famoso del mundo, uno al que nombraron, Moonwalk. Tan famoso, que seas de la generación que seas, sabes de lo que te estoy hablando. 

Recuerda que los gimnastas no sólo dan pasos, sino que, además se atreven a saltar. Sí, les dicen mortales, pero el nombre es más por su espectacularidad que por los resultados.  

Y mira, llegando aquí, igual y tienen razón. 

No te muevas.

Quédate quieto, respira hondo.

Y salta.

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